Esta es la primera entrada de este blog y con ella inauguro oficialmente un viaje que pretendo que dure 12 años, a través del océano del Mahābhārata.

Mi plan, es estudiar durante 12 años el Mahābhārata, vivir durante 12 años el Mahābhārata, y preparar cada año un espectáculo en la que resumiré un fragmento de esta inmensa obra y la narraré en público.

¿Dónde empezar?

El Mahābhārata está dividido en segmentos, o capítulos, que el original sánscrito llama parvas. La traducción literal de la palabra sánscrita parva me parece difícil. Se puede usar para referirse a la ligadura de la rodilla o la muñeca y se usa también para referirse a la luna – parvadhi, “la que posee partes/ligaduras/transiciones”. Se puede usar para referirse a cualquier tipo de señalización en el tiempo, es decir para decir día, festividad o momento, y también para decir segmento.

Si el universo fuera un flujo, algo así como un torrente, hecho de algún elemento que fuera tan o más dúctil que el agua, me parece que un parva sería un pequeño remolino; algo que nos serviría para señalar algún tipo de marca dentro de la gran corriente. Como cuando marcamos las fases lunares, dentro del continuo movimiento circular de la luna alrededor de la tierra, y le damos un nombre a esa noche en la que la tierra se interpone entre sol y luna y otro a la noche en la que no lo hace. El movimiento de la luna es constante, pero decimos que tiene fases y las marcamos con los nombres que le damos a cada uno para entendernos. De manera parecida, los términos niño, adulto y anciano marcan fases dentro del proceso continuo de desarrollo, crecimiento y fermentación del cuerpo humano en la naturaleza. Los parva del Mahābhārata son puntos de transición necesarios para permitir cierta clasificación de esa enorme obra.

El Mahābhārata está dividido en 100 parvas. La lista de estos 100 parvas es repasada, en los inicios del Mahābhārata, dos veces. Primero, un parva de introducción, explica que cuando los sabios estaban a punto de comenzar un sacrificio de 12 años, apareció en el lugar un joven que había estado presente en otro ritual, un ritual en el que el nieto de uno de los protagonistas del Mahābhārata intentó matar a todas las serpientes de la tierra. En este ritual, se contó la historia del Mahābhārata, la cual es…   y a continuación el capítulo repasa todos los puntos principales de la historia.

El parva siguiente cuenta la historia de Poushya, que en esta entrada no puedo abordar.

En el tercer parva, se vuelve a contar, pero con más detalle, la historia del sacrificio de 12 años en el que el joven explicó a los sabios todo el Mahābhārata, tal como lo oyó él en el sacrificio de las serpientes. En este parva se repasan con más detalle cada uno de los 100 parvas de la historia, se menciona el nombre de cada uno y se presenta un resumen de una o dos líneas de su argumento. Para terminar, el texto dice que el esquema ofrecido, el esquema de los parva principales, es la barca que uno necesita para cruzar el océano del Mahābhārata.

El argumento del Mahābhārata es un flujo de historias dentro de historias, que a su vez aluden a otras historias. Los parva, ayudan al lector a colocar puntos, como boyas flotantes en el mar, sobre la superficie de la historia, para tener referentes en los que ayudarse para decidir dónde comienzan y dónde terminan las acciones y sus consecuencias. La mente necesita estos apoyos para ordenarse y para descansar sobre algo conocido, como si se sentara sobre una balsa flotando sobre las aguas de la incertidumbre. No se puede cruzar el océano nadando.

De la misma manera, me parece, que en la vida necesitamos darle nombres a cosas para tener una estructura, aunque sea inventada, sobre la que podemos apoyarnos y descansar en medio del continuo flujo de transformación que somos. Los parva son las vigas de la barca necesaria para cruzar el Mahābhārata, igual que el lenguaje, y por extensión las historias que se tejen con el lenguaje, son la barca necesaria para cruzar la vida.