Esta es la última entrada que publico antes del estreno de la narración del primer año de inmersión en el océano del Mahabharata. La próxima está pensada para el 15 de Diciembre, después del estreno, y será la que abrirá el segundo año del proyecto. Por esta razón especial he decidido hacer algo diferente. La premisa de este diario de navegación siempre ha sido no publicar ninguna entrada que no contenga una historia del Mahabharata o esté por lo menos basada en un citado de la obra. En esta entrada me salto esta norma, pero lo hago con consciencia. Tengo la intención de saltarme la norma cada año, en la última entrada antes del estreno del 12 del 12.

Lo que publico aquí tampoco se aleja demasiado del tema. Se trata de algo que he estado incubando y nunca he tenido intención de publicar, hasta ahora. Lo que quiero publicar es un manifiesto, que vengo madurando desde hace tiempo. Para mi proceso interno, he venido pensando en un “manifiesto del primer año”, así lo tengo apuntado en mi libreta, que consiste en una síntesis de las intenciones del proyecto basadas en la vivencia acumulada del pasado año. Esto yo lo he querido escribir siempre para mí, para mi inspiración personal, pero pensando en algo diferente para publicar en esta última entrada me han venido las ganas de compartir el “manifiesto del primer  año”. Lo que se me ha ocurrido a continuación es establecer aquí otra rutina, que consistirá en publicar cada año un “manifiesto”, antes de cada estreno, de manera que al final quedarán 12 manifiestos que servirán para trazar una línea de evolución del proyecto.

Aquí el manifiesto del primer año de Respirar el Mahabharata:

Las palabras y el lenguaje son una necesidad humana. El bebé se esfuerza en aprender a comunicar sin saber por qué.

Las palabras combinadas estructuran narraciones, las narraciones son una construcción imaginaria. La raza humana busca una narración común. No una misma narración dogmática sino un terreno imaginario común sobre el que se pueda improvisar. Cada cuerpo humano es único pero a la vez somos una misma especie. De la misma manera que podemos extraer conclusiones generales sobre el funcionamiento físico del cuerpo humano, o de las emociones, podemos reconocer patrones generales en el funcionamiento de la fantasía humana.

Considero a la fantasía tan real como las emociones o el cuerpo físico. La fantasía es otra herramienta de comunicación con la realidad.

La fantasía es real cuando es sincera. Compartir las propias fantasías es real. La represión hace que las personas podamos llegar a compartir fantasías que no tenemos y tener fantasías que no compartimos. Una fantasía compartida es una fantasía real.

La fantasía es real pero no es toda la realidad, de la misma manera que el cuerpo físico es real pero no toda la realidad es física y las emociones son también reales pero no componen toda la realidad.

El imaginario humano, cuando se comparte, se sana.

Cuando se comparte, el imaginario humano se estructura. En el Mahabharata podemos encontrar una estructura. Aprender esta estructura es aprender qué imaginario podemos compartir los humanos para entendernos.




Aprender la estructura imaginaria (real) del Mahabharata será uno de los motores de este proyecto.

La estructura que me parece reconocer en este momento es la siguiente:

Esencia única del universo

Potencias que juegan con el destino

Antepasados ejemplares

Familia

Individuo

Sociedad

Transformaciones - libertad – tendencias destructoras.




En el ser humano se encuentra el impulso de equilibrar estos patrones de la estructura imaginaria. Compartir nuestro imaginario ayuda a equilibrarlo junto al de los demás. Por esta razón creo en compartir el Mahabharata de manera oral, para propiciar un debate que ayuda a equilibrar el imaginario de los que compartimos la experiencia.

Este es el manifiesto del primer año.

Me metí en este proyecto porque me apasionaba. Porque quiero entrar en el Mahabharata, me llama, pero no quiero hacerlo solo. Siento que si entro en el Mahabharata tengo que hacerlo compartiendo lo que descubro, esto es una necesidad.

Veo que me hace bien. A lo largo de este año he vivido momentos concretos en los que compartiendo fragmentos del Mahabharata he visto una persona abrir los ojos, entusiasmarse y empezar a filosofar sobre la vida con optimismo y vitalidad. Cada uno de estos momentos es único y hace que el proyecto tenga sentido. Son momentos en los que integramos todos los planos de la estructura imaginaria y asumimos que no somos un ser individual solamente sino que estamos unidos a unos ancestros, un linaje, unas potencias que no entendemos, una sociedad y un plano oscuro que nos asusta. Y todo esto está dentro de una misma esencia que nos abraza a todos.

Estoy buscando una frase final potente y no se me ocurre, probablemente porque esto apenas es el principio. Nos quedan 11 años por delante, espero que los dioses del azar protejan este proyecto. Lo que les ofrezco es mi esfuerzo, tiempo, dedicación y diligencia. Espero que estas ofrendas agraden a su mirada.