¿Qué vino antes, el huevo o la gallina?

De alguna manera, el huevo siempre ha estado. Toda la bóveda celeste parece la pared interna de un gran huevo lleno de estrellas, que, a su vez, parecen otros huevos de luz. Porque un huevo es una semilla. Una semilla de gallina. Así como el piñón es la semilla del pino y el óvulo la semilla del humano.

La gallina es la transición entre huevo y huevo. El huevo es la imagen del cosmos; del todo. Y dentro del todo crece y se enrosca el árbol invisible del ADN, o el código, pulso, lenguaje, misión o destino de toda partícula. El árbol cósmico y sus ramificaciones, algunas veces visibles a la mirada humana, y otras no. Comprensible, en parte. Es la transición entre presente y presente.

El dharma, tan sutil que no se puede hablar de él, es lo que decide que un piñón se convierta en pino, y que el pino se convierta en más piñones. El dharma decide las órbitas de los planetas y el desarrollo de todas las semillas del universo. El dharma hace florecer los almendros cuando llega la hora y hace que respire el cachorro humano al nacer.

El fruto del dharma es el ser humano. El dharma nos guía con su mano invisible a través de la vida.

El dharma es convulso, en esta era confusa que nos ha tocado vivir (Kali Yuga). Hubieron tiempos en los que las cosas estaban más claras. <<El trabajador (sudra) trabajaba. El comerciante (vaishya) vivía vendiendo bienes. Matar era el medio de vida de los nobles (kshatriya), mientras pedir limosna era la conducta de los Brahmanes (sacerdotes). Un kshatriya mataba a otro kshatriya. Como el pez vive de otro pez y un perro mata a otro perro.

¡Oh dios! Observa cómo cada uno sigue el dharma decretado. Ese ha sido siempre el dharma malvado de los kshatriya. -afirma Yudisthira, el rey filósofo, en el Mahabharata (Bhagavat Yana Parva I)- Pero hemos nacido kshatriya. Es nuestro dharma, aunque sea adharma.

¡Oh señor del universo! La disensión siempre está presente en una pelea. Siempre se pierden vidas en una batalla. La fuerza, o la planificación, no garantizan ni la derrota ni la victoria. La vida y la muerte no son determinadas por un ser y hasta que no llegue el momento adecuado uno no encontrará ni la felicidad ni la infelicidad. [Así como el capullo de la flor de almendro no se abrirá antes de la primavera]. Uno puede matar a muchos, y muchos se pueden unir para matar a uno solo. Un cobarde puede matar a un valiente, y un infame podrá matar a un héroe. La victoria puede ser de cualquier lado. Cada lado puede enfrentar la derrota.

¿Dónde está el asesino que no pueda ser asesinado? El vencedor también sufre pérdidas, porque siempre se perderá algún ser querido ante el otro lado. Y después de matar a otros nos sobrelleva el arrepentimiento. Además, los que sobreviven reúnen sus fuerzas para destruir a quienes queden del otro lado para terminar así la enemistad futura. La victoria engendra más enemistad a causa de la desdicha de los vencidos.

El que renuncia a la victoria y la derrota es feliz y vive en paz, pero el que ha creado enemistad duerme miserablemente. No tiene alivio mental. Como si viviera en una casa llena de serpientes.

El que extermina a todos, tiene mala fama entre los seres. La enemistad no se pacifica y permanece por mucho tiempo. En cada nueva generación quedan quienes la quieren retomar, ¡Oh noche extensa! La enemistad nunca se salda con otra enemistad. ¡Oh alma! La enemistad crece y se fortalece, como el fuego con las oblaciones. No hay excepción a esto, y la paz permanece inalcanzable. Esta es la mancha permanente en aquellos que buscan establecer su superioridad. La virilidad es una fuerte debilidad del corazón. Uno solamente puede alcanzar la paz cuando la aparta de su mente.>>

Así de pequeño es el hombre, en medio de la humanidad.

La guerra es guerra, y la paz es paz. Como el huevo es huevo y la gallina es gallina.

El conflicto permanece. Si lo soltáramos dejaríamos de discutir con el universo, aunque este no dejaría de morir y renacer a cada instante.

El sendero del dharma es sutil- no es un dictado. Comprender lo correcto, comprender el universo, no es posible, porque la comprensión es un fenómeno más del universo y, como tal, tiene fecha de caducidad. Como todos los fenómenos. La comprensión puede ser útil cuando aparece, pero al siguiente instante los planetas ya se han movido, las alineaciones han cambiado, el huevo se ha quebrado y ya es gallina; la comprensión se ha desfasado y ya no encaja con el entorno. La comprensión antigua se ha convertido en molestia.

Si el huevo es huevo, ¿cómo puede ser gallina? Y si la semilla es semilla, ¿cómo puede ser pino?

Si el universo está en guerra, ¿puede haber paz? O si el universo está en paz ¿puede haber guerra? Conocemos la paz, y conocemos la guerra. Entonces, el universo, ¿está en guerra o está en paz?

¿Qué vino antes, el huevo o la gallina? Sutiles son las ramificaciones del dharma.

Escrito en Ibiza. Gracias a Cristina, Jon, Axel y Jesus por la generosidad.