¿Quién inventó el Mahabharata?

El sociólogo Michel Certeau escribió sobre el mito que es “un discurso no experimental que autoriza y reglamenta unas prácticas»[1] . Y no pretendo discutir los matices de las ideas de Michel Certeau, pero es interesante aislar esta frase porque expresa una manera de ver el mito que está muy difundida, pero el planteamiento de este proyecto/blog es precisamente el contrario: El mito expresa, en forma de narración, algo que es experimentado por todos, pero es demasiado sutil para ser definido.

Porque el mito no define, sino que es un cuento que inspira y apunta hacia un tipo de consciencia que no es mental. El mito no define, pero sí es experimentable. De hecho, estamos viviendo el mito todo el tiempo, aunque nuestros pensamientos no nos lo permitan ver.

Que muchas prácticas rituales se reglamenten en base a mitos es cierto, pero eso -y el abuso político ligado a las normas- no significa que el mito sea inventado por una ni por varias mentes; o que no sea experimental.

El Mahābhārata habla de una realidad. De nuestra realidad. Pero de un aspecto tan sutil de ellaque ni siquiera se puede señalar. Porque el Mahābhārata habla de la raíz de la realidad.

¿Y cuál es esta raíz? ¿Dónde está? ¿Qué nombre tiene? Yo no podría decirlo. Pero el Mahābhārata sí lo hace: La llama el fin del universo, y aquello que lo crea. La gloria, y la manifestación del universo. Esta raíz es Krishna.

El hilo argumental de este sexto año de Respirar el Mahābhārata ha sido el desarrollo de la pregunta de cómo encontrar a Krishna en el mundo moderno. En la entrada pasada compartí la historia de las campesinas (Gopi) que tienen que desnudarse para encontrarse con Krishna, y pensé que para llegar a Krishna tengo que desnudarme yo, en lugar de buscarlo fuera. ¿Pero qué queda cuando uno se desnuda de sí mismo?

Pues los sentidos, y el espacio inmensurable que los contiene. La consciencia, en la que se manifiestan todos los mundos. Un misterio incomprensible, y el lugar en el que se pueden manifestar las características de un animal, o de un amado. Un palacio del deseo, abismo de destrucción o fuente de la vida.

Todo esto es Krishna. Y Krishna nació en la tierra para continuar su historia. Para salvar al planeta. Para salvar todos los mundos. El Mahābhārata no es ninguna historia inventada. Es el relato de algo que recordamos, sin saberlo del todo. Algo que recordamos sin entender qué es lo que recordamos. Porque pasó antes de las concepciones que tenemos ahora del mundo; antes de la historia registrable, antes de que naciera esta humanidad como la conocemos. El Mahābhārata nos recuerda eso que olvidamos cada vez que pensamos.

Este escrito está inspirado por el fragmento 61 de Bhishma Vadha Parva, en el Mahābhārata.

Con la siguiente entrada vamos a cerrar este sexto año de Respirar el Mahābhārata, y prepararnos para el estreno del sexto espectáculo. Si lees esto antes del 13 de Noviembre, y estás cerca de Barcelona, puedes asistir al ensayo general en la sala del colectivo cultural CRA’P, el próximo 13 de Noviembre. La entrada al ensayo general es gratuita, y haremos un pequeño debate con vermut para compartir impresiones.

El estreno del 12 del 12 tendrá lugar en la sala Equilibrium Yoga, en Barcelona.


[1] citado por Mabel Moraña en Pensar el cuerpo; historia materialidad y símbolo, Herder, 2021.

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