La palabra sánscrita Sukha se usa para expresar lo que llamaríamos <felicidad> o, dependiendo del contexto, otros sinónimos relacionados con lo positivo, como <bondad>.

La etimología de la palabra es fascinante porque la sílaba kha, en sánscrito, se refiere al sol, o al eje de una rueda, así como a cualquier tipo de cavidad: desde la herida de una flecha a un pozo, pasando por las fosas nasales, cuevas y ojos. La sílaba kha también se usa con el sentido de comprensión. Como si el acto de comprender sea un acto de recibir. Un recibir que lleva, de alguna manera, hacia dentro, e ir hacia dentro lleva finalmente hacia el sol. En fin, la capacidad poética de cada lector podrá ayudarle a relacionar estos significados aparentemente dispares.

El prefijo su, que compone la palabra su-kha, puede significar ir, mover o exprimir. Sukha, felicidad, se podría entender como como “impulsar o dar energía a la comprensión del eje de la realidad, exprimir la comprensión interior, etc.

Esto debe ser la felicidad. Comprender el sol interior, que es el eje de la realidad.

Su se traduce normalmente como bueno. Soma, es otra palabra derivada del prefijo Su, y se refiere a quién sabe qué elixir enigmático (hay quien dice que simbólico) que daba la fuerza a los dioses y la inspiración a los poetas de verdad, los poetas que hablaban el lenguaje de la luz de las estrellas. El soma, según los textos antiguos, se extraía de ciertas cañas prensadas y mezcladas con otros componentes. Jala, en sánscrito, se puede traducir tanto por agua, o líquido, como por el tipo de cañas con punta filamentosa que crece en las orillas de los ríos. Muchas de las especies de este tipo de cañas (que tienen el nombre técnico de andropogon) contienen DMT, un componente químico que modifica la percepción humana cuando se combina con los ingredientes adecuados.

Y continuando con las etimologías: Suta, es quien extrae el Soma. Suta es el nombre de un oficio, y se puede traducir como el “extractor” o, siendo excesivamente literales, el “empujador”. El suta es el “empujador”, por el significado del prefijo su antes mencionado. Suta es quien extrae/exprime el soma líquido de las cañas adecuadas y un suta es quien “empuja”, es decir, conduce, carros de batalla. Como si los dos oficios fueran sinónimos. Y suta es también quien narra las historias sagradas de las luchas de los héroes y los dioses.

La relación entre el oficio de narrador y el de conductor de carros se explica con el hecho de que los suta eran hijos de casta cruzada; de la mezcla de sacerdotes y nobles. Brahmanes y Kshatriya, en sánscrito. En tanto a tanto a Kshatriya, guerreros, estaban obligados a estar en el campo de batalla, pero en tanto a Brahmanes, sacerdotes, su linaje les prohibía luchar. Por esta razón los suta acompañaban a los guerreros a las batallas pero no luchaban, conducían los carros y contaban lo que habían vistro cuando volvían.

Qué inspiradora coincidencia, que el conductor quien impulsa el carro a través del espeluznante campo de batalla, donde implosionaban las armas mágicas con todos sus matices de sonido y color, es también el extractor del elixir de la inspiración y quien cuenta las historias embriagadoras de las eras pasadas.

En el Mahabharata, la historia del final de la era en la que todavía quedaba certeza en el mundo; la historia de aquello que desapareció con el inicio de lo que conocemos hoy por historia, el suta que acompaña a los protagonistas se llama Lomaharshana.

Cuando los Protagonistas del Mahabharata se disponen a adentrarse en el monte en el que viven los dioses, atravesando las tierras de Kuvera, el general de los duendes y los espíritus furiosos, Lomaharshana se asusta:

-Oh toros de vuestro linaje, estas tierras son bellas y sagradas. El fuego siempre arde aquí y estos lugares no pueden ser vistos por meros humanos. El Ganges resplandece aquí en sus siete afluentes. Tenéis que mantener una extrema concentración. ¡Aquí tendremos que mezclarnos entre los seres astrales! –

Esta confusión sorprende al mayor de los Pandava (repasemos los personajes: cuatro hermanos y la esposa de los cutaro, más un conductor/suta). Yudisthira, el hermano mayor, nunca había visto a su conductor tan asustado. Aquellos era señal de que tenían que ser más prudentes que nunca…

 

…Y no te pierdas la continuación de este asombroso viaje de los Pandava en las tierras de los dioses leyendo la continuación de esta entrada cuando se publique, dentro de quince días si las condiciones lo permiten.

Los datos que comparto en esta entrada son todos comprobables pero las asociaciones que insinúo son originales. Lo que estoy buscando no es una transmisión objetiva de información sino sondear los umbrales entre la investigación y la literatura, jugando con la pseudociencia entendida como género poético. Lo más importante de este texto y los que vendrán, para mí, es la indagación en la motivación que subyace a cada escrito. ¿Por qué motivo escribo y con qué objetivo? Esta investigación es central en el desarrollo del cuarto capítulo de este voto de 12 años que se llama Respirar el Mahabharata y prefiero de momento no teorizarlo porque siento que es pronto. La manera de desarrollar esta indagación será la publicación de los siguientes escritos en este blog.

La investigación de este cuarto año del proyecto sigue el trazado del tablero del juego de Lilah, que se puede ver en el apartado de flechas y serpientes en este mismo blog. Cada entrada está basada en los conceptos que nombran tres casillas del tablero. En este caso las casillas 18, 53 y 62.