¿Qué transmitimos a nuestros hijos? ¿Cuál es el misterio del traspaso generacional? ¿Cómo es este hilo invisible que enlaza el pasado desaparecido con los vientos que van hacia el futuro, y traviesan las enormes salas de los templos de piedra y palabra que construimos para sostener el presente?

Es una vieja historia; nada que no sepamos ya: todos los seres vivos vienen de la comida. Son, somos, comestibles. Comemos y somos comidos, por la tierra y el tiempo, si no por un depredador, grande o microscópico.

Y el alimento crece alimentándose de tierra y lluvia, pero no solamente de lluvia física. También de lluvia de bendiciones. La que cae con fuerza de los cielos luminosos cuando compartimos ritos. Cuando compartimos tradición. Cuando compartimos transmisión.

Incluso en esta era de la confusión, quedan ritos. Ritos nuevos, secretos, luminosos u oscuros. Ritos nocturnos y ritos diurnos. Antiguos, renovados, y nuevos, anticuados. Gestos, palabras y fetiches. Comida. Mucha comida regalada y consumida.

Los ritos nacen del Karma: de las acciones pasadas. Las costumbres de la humanidad desaparecida, de todos los que ya no están, perviven en nuestros gestos. Sobretodo las manías, los automatismos, los gestos inconscientes, los silencios y los secretos. Todo esto cristaliza en rutinas y lenguaje corporal que articula ritos y costumbres. Que invoca la lluvia invisible en un parque vacío, en un aparcamiento gris o incluso en una iglesia, y en la casa de los suegros.

Y las raíces alcanzan silencios vacíos y secretos. Porque la voz de quienes no pudieron dejar un mensaje no se escucha con los tímpanos, ni se lee con los ojos, pero sus raíces se hunden en los cielos que nos rodean. En la negrura que se despliega entre las estrellas. En esa negrura sin fondo se extiende la creación, en ininterrumpidas olas negras invisibles, pliegues de movimiento imperceptible que acaba brotado de estrellas y rituales, que sostienen el devenir de la realidad. Todo esto es expansión y movimiento, transformación fractal que se convierte en templos de piedra y palabra antes de volverse a esconder.

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Este escrito está basado en el verso 15 del tercer canto de la Bhagavad Gita, el fragmento más conocido del Mahabharata. Continua la linea de escritura para ser leída como incubación. La incubación es un ritual de busca de visión a través del sueño, con raíces pre-históricas indias i mediterráneas. La próxima presentación de Respirar el Mahabharata, el 12 de Diciembre de 2016, será de alguna manera la última de este proceso de investigación. Por esto propongo terminar con la versión más ritual de esta narración: una incubación, en la que la lectura del Mahabharata llevará al público a un estado de duermevela, o sueño profundo, en busca de un sueño revelador de caracter oracular.

A partir de Enero de 2027 comienza el último año de Respirar el Mahabharata, para el que estamos preparando una dinámica distinta. El 12 de Diciembre de 2026 presentaremos esta nueva propuesta, para el último año del voto. La localidad es todavía secreta, pero si quieres venir a ver el ensayo general será el 24 de este mismo mes, en la sala de CRA’P. Puedes ver la información del ensayo en este enlace, y pronto habrá más información sobre la incubación del 12 de Diciembre.

Imagen: linearcollages