Cuando Bhishma habla le escuchan el viento y las estrellas. Sus palabras imitan el movimiento de las estaciones a la perfección, porque es el hijo de los elementos.
Bhishma habla a Yudisthira, el próximo emperador. Yudisthira quiere solucionar la cuestión de la guerra y la paz, de la justicia, y del sentido de la vida:
Piṅgalā fue una cortesana, explica Bhishma, con el pelo castaño y la piel casi dorada. Era movida y cantaba continuamente, y su mirada brillaba con alegría.
[Bueno, eso no lo dice el Mahabharata específicamente, pero estoy usando las acepciones posibles del adjetivo piṅga, de donde deriva el nombre propio Piṅgalā, para describir el carácter ardiente implícito en esta palabra.]
Cuando murió su amante, Piṅgalā se hundió en el abismo de la tristeza y la depresión, pero en ese infierno llegó a la conclusión de que había algo más importante que el apego a su amante. El verdadero infierno era el deseo, el anhelo al cuerpo de su amante vivo, pero en su interior había un amor más profundo, que trascendía el tiempo y las formas.
«El deseo en sí (kāntam) es con quien una mujer se acuesta. Él, el deseo personificado es el verdadero amante, y la mayoría de las mujeres no se dan cuenta». Eso dijo Piṅgalā. Eso contó Bhishma que dijo Piṅgalā. Así se lo explicó al rey Yudisthira. Pero el tema del Mahabharata es la cuestión de la vida y la muerte. Es la guerra y la manera como se despliega el destino de la humanidad. Un solo relato no explica el Mahabharata. Por esto te comparto una síntesis en forma de juego. No está terminado, pero es una manera de escribir sobre la cuestión del Mahabharata sin quedar enmarañados en la propia narrativa personal: cuando escribo sobre el Mahabharata de manera lineal -opinando sobre la obra, o sobre mi manera de entenderla tras diez años de inmersión- es más difícil que el lector tenga en su interior los distintos contextos a la luz de los cuales configurar su propia visión de la liberación de la guerra y la paz, o la vida y la muerte. El Mahabharata es la forma externa, pero si se lee en términos de «objetivo», «resultados» y «aprendizaje» se ofusca lo indomado, lo que está entre líneas y fuera del guión. Es ahí fuera, en lo salvaje que crece en nuestro interior, donde soplan los vientos de la inmortalidad.
Para jugar al juego puedes imprimir o copiar el esbozo de tablero y recortar las tarjetas. También puedes comprar tarjetas en blanco en la papelería más cercana (apoyemos el comercio local) y escribir sobre ellas lo que indico.
Para leer este tablero baraja las tarjetas con interrogante y coloca al azar cada una sobre una casilla diferente del tablero. Combina debajo una tarjeta A con una tarjeta B.







