Esta historia tiene un protagonista. Puede ser él o ella, porque aún está en construcción. Lo que sabemos es que se trata de alguien que mira las estrellas y cambia con el tiempo. Se transforma.

¿Qué ve cuando mira al cielo?

Ve su propia inteligencia, que es también la del mundo. Ve sus conocimientos, que son los de la humanidad, y siente el placer de respirar y percibir el viento que roza el vello de la piel tras sus orejas.

Desea algo que no está aquí, aunque siente que ese deseo no es realmente él. Ni ella.

Los oídos, la piel, los ojos, la lengua, la nariz, los pies, el ano, los genitales, las manos y la mente implicada en todos ellos son sus dioses. Los adora con símbolos y leyendas. Los adora en fantasías y en sueños. Los adora en las palabras que los nombran.

Algo así cuenta el Mahabharata, la historia madre, el origen del pensamiento y de la religión occidental.

Esta entrada puede parecer una prédica personal, pero está basada en fragmentos del episodio llamado Moksha Dharma Parva del Mahabharata, seleccionados a partir de la experiencia de una lectura continua del texto durante diez años.

Esta entrada está pensada para leer y escuchar este disco de Victoria Nicoli:

Imagen: Detalle de Agra Fort, India.