Los Pandava se casaron con Draupadi y Shri fue establecida

Esta entrada la he escrito por partes, en libretas y hojas sueltas, y la ensamblo aquí con la sensación de escribir algo que solamente entenderé en el futuro, en retrospectiva.

La primera parte del escrito es un comentario sobre la lectura de un libro que me ha afectado mucho esta última quincena. Se trata de The KLF, Caos y Magia – La banda que quemó un millón de libras, de John Higgs, y no tiene mucho que ver con el Mahabharata, pero sí con la parte performática de este proyecto y por esto siento que es importante que en el blog quede registro de mi encuentro reciente con este libro.

El libro que cito es la biografía de dos amigos que se lanzaron a un viaje por el ¿arte? de la provocación, bajo diferentes seudónimos como The JAMM’S, The KLF o The K Foundation, entre los cuales The KLF fue el nombre de una supuesta “banda” de música electrónica con la que estos dos amigos, Bill Drummond y Jimmy Cauty, lanzaron varios éxitos musicales a principios de la última década del pasado milenio. Y digo “supuesta banda” porque The KLF fue un montaje de Bill y Jimmy, un experimento, para demostrar que podían hacer un éxito comercial y después criticar la industria musical desde dentro; usándo su éxito como plataforma.

Después de enriquecerse con varios números 1, Bill y Jimmy se despidieron de la industria musical durante la celebración de unos premios importantes para la música Pop inglesa, a los que habían sido invitados para actuar y recoger un premio. Bajo el nombre de la banda The KLF, Bill y Jimmy salieron al escenario con una metralleta cargada de balas de fogueo y dispararon una larga ráfaga hacia la dirección del público invitado (críticos y productores musicales). Después de esta acción se retiraron del lugar, sin pasar a recoger el premio que les habían asignado, y continuaron su acto de rechazo destruyendo todas las copias restantes del material que habían grabado, renunciando a los derechos de sus canciones –que no pertenecían a ninguna discográfica porque los dos amigos trabajaron siempre de manera independiente- y pasando finalmente a ejecutar el acto más polémico y criticado de su trayectoria, el cual consistió en quemar un millón de libras inglesas -todo lo que habían ganado con la música- en billetes de papel. Grabaron el acto en vídeo, editaron la grabación e hicieron una gira por salas alternativas de Inglaterra, organizando proyecciones debate en las que Bill Drummond y Jimmy Cauty pedían al público que les explicaran por qué habían hecho lo que habían hecho.

Mucho debate parece que no hubo porque el público, por lo que escribe el biógrafo de la pareja, se dedicó a abuchearlos y acusarlos de cínicos provocadores. La crítica a la industria musical, al enriquecimiento frívolo con productos artísticos superficiales, la apreció poca gente. No porque no se comprendiera la idea tras la acción, sino porque la decisión de quemar un millón de libras reales molestaba demasiado como para poder apreciar el componente crítico del acto. Podrían haber donado el dinero, coincidían todos.

Dicho esto, tengo que reconocer que tengo una debilidad por The Klf, por las canciones y los vídeos que salieron bajo este nombre, porque marcaron el imaginario de mi infancia.

Cuando tenía 11 y 12 años todos los niños escuchábamos música electrónica. Era la moda y cada semana salían recopilatorios con canciones nuevas, todas parecidas pero excitantes. Pero en este mar de ritmos repetitivos yo tenía el ojo puesto en The Klf como un fenómeno aparte; por la atmósfera y el juego misterioso de símbolos que combinaban sus estribillos y vídeos. Y esto es algo casi premonitorio, porque lo que los vídeos de The Klf combinaban era una mitología personal de Jimmy Drummond y Billy Cauty, que barajaba elementos de fenómenos artísticos (¿pseudo?)místico-filosóficos que marcaron posteriormente mi crecimiento, no menos que The Klf, sin que yo fuera consciente que los había oído mencionar por primera vez, de manera subliminal, en los vídeos de esta falso proyecto musical. Hablo del Discordianismo y William Burroughs, que me obsesionaron al final de la adolescencia, y la Magia del Caos y la filosofía artística de Robert Anton Wilson, y la mitología que este autor desarrolló en su literatura. Y de fondo, además de estos fenómenos minoritarios, la mano del Situacionismo, movimiento por el que siempre he sentido atracción.

De hecho, la obra de los autores que he mencionado, incluido el Discordianismo y la Magia del Caos, prácticas de origen semi-anónimo, o colectivo, entroncan todos con el Situacionismo. La ideología del Situacionismo consiste en considerar a todas las expresiones de la modernidad, a todos sus discursos y expresiones artísticas, como un gran espectáculo, como un teatro de la usura capitalista. Los situacionistas consideran que cualquier acto de rebeldía es asimilado por la sociedad como parte del espectáculo y comercializado como tal. Desde el terrorismo a las sectas religiosas, cualquier acto de diferenciación ideológica se convierte en material creativo para el espectáculo periodístico (que busca naturalmente el sensacionalismo porque la información objetiva no existe realmente como tal) y el mundo del espectáculo en general.

Conscientes de esto, en lugar de defender una visión política determinada en su arte, los artistas situacionistas buscaban jugar con el negocio de la cultura, entrar en su juego y exponer su funcionamiento en actos de provocación que veían como pequeños sabotajes al mecanismo de producción de imaginario colectivo.

Un bello acto situacionista es el que perpetró el performer Andy Kaufman cuando se saltó el guión de un programa de humor en vivo, en hora de máxima audiencia. Parece ser que el guión pedía a varios cómicos de moda en el momento simular estar en un restaurante bajo los efectos de la marihuana. Andy Kaufman se salió de su personaje, en vivo, y dijo que iba contra su ética el bromear sobre las drogas. El resultado, que ha quedado grabado para la posteridad, es que los demás cómicos se indignaron con Andy Kaufman hasta el punto de salirse ellos también de personaje. El acto derivó en una pelea entre los actores, con intervención del productor, ante la atónita mirada del público en casa. Los spots comerciales cortaron la bizarra situación y después el programa continuó. Los que estaban mirando el programa en vivo, y también los que vemos la grabación de la escena hoy, nos preguntamos si Andy Kaufman realmente sacó de sus casillas a sus compañeros o toda la escena estaba planeada desde el principio. En cualquier caso, no importa. El acto situacionista ya está hecho, porque montaje o no, lo que el público en casa tiene claro de repente es que nada de lo que ve en la televisión es lo que parece. De repente se rompe un hechizo, y ya no estamos viendo unos amigos en un restaurante sino cuatro actores, y un plató, y cámaras que los graban, y un montaje tecnológico impresionante que hace que veamos estas imágenes en todo el mundo. En un instante, vemos también la pantalla que nos muestra estas imágenes, e incluso nuestro salón, y quien sabe si nuestra vida, hasta el punto de preguntarnos ¿qué estamos haciendo aquí, viendo este programa de humor? Y esta pregunta nos lleva ya muy cerca de la espiritualidad. Este momento de conciencia es un acto situacionista. Estos son los pequeños sabotajes a los que aspiraban los situacionistas, y The Klf, entrando en la escena de la música electrónica, con un proyecto falso que sus creadores no se tomaban en serio, plantaron probablemente semillas que han llevado a otros adultos como yo, que sintieron una confusa fascinación con The Klf en la infancia, a cuestionar profundamente la percepción que tenemos de la realidad.

Creo que este proyecto de Respirar el Mahabharata debe mucho a The Klf, y a los situacionistas, porque una de las motivaciones principales de este proyecto es preguntarme por qué nos gustan tanto las historias a los humanos (historias de los vecinos, historias políticas, todo tipo de historias, no solo historias místicas) y cómo se relata la verdad, cuando sabes que esta es elusiva y se escurre entre las palabras a medida que la intentas definir. ¿Es más real la biografía de un personaje público que el relato del nacimiento de un dios? ¿Por qué?

El momento donde relaciono esta primera parte con un escrito que tenga que ver con el Mahabharata viene ahora. Porque si bien simpatizo con el situacionismo, y con performers provocadores de fines del pasado milenio como Drummond, Cauty o Andy Kaufman, hay algo que me siempre me ha faltado en sus actos, que sin embargo sí encuentro al relatar el Mahabharata. Este algo es difícil de describir para mí y el comprometerme por doce años con el Mahabharata me da la esperanza que pueda acabar describiéndolo mejor. De momento, sin embargo, me sirve mencionar algo que me ha llamado la atención en el libro The Klf, Caos y Magia, de John Higgs, porque el biógrafo de la falsa banda Klf introduce durante su libro el fenómeno llamado Discordianismo, que fue una parodia de religión que se expandió primero por los estados unidos, en la década de 1970 y llegó a mí a través de un compañero del instituto a fines de la década de 1990. Los creadores del Discordianismo lo difundieron de manera anónima, como una nueva biblia esotérica de fotocopiadora, o falso documento esotérico, promoviendo una religión de la no religión. Los discordianos adoran a Eris, sin creer en ella, y tienen rituales que no tienen sentido, porque son seguidores de la diosa de la discordia. Lo que los discordianos querían demostrar era que la práctica religiosa en sí ya constituye una realidad sin la necesidad de que represente a una entidad transcendental real. Los discordianos, o erisianos, eligieron a Eris, la diosa de la discordia Griega, para crear un culto paródico destinado a los que no creen en ninguna entidad, ni siquiera en Eris. De allí la paradoja de que ni los mismos Erisianos crean en Eris.

Lo que llama la atención es, primero, el éxito que tuvo el discordianismo, y la seriedad con la que muchos nos tomamos esa parodia. Y en segundo lugar, llama la atención que aquellos que incorporaron el culto a Eris (sin creer en ella) en sus vidas u obra artística, como por ejemplo Bill Drummond y Jimmy Cauty, siguieron un sendero relativamente autodestructivo o, por lo menos, de disgregación. Al parecer el autor al que se atribuye el panfleto provocador Principia Discordia, que lanzó este alocado movimiento al mundo, dijo décadas después que si hubiera sabido cómo hubieran ido las cosas hubiera adorado a Venus en lugar de Eris.

Parece que el culto, aún siendo paródico, instaura una realidad. Y donde siento desapego ante el Situacionismo o gran parte del arte contemporáneo de protesta, es en la actitud desintegradora, de protesta discordante; de rechazo. Porque si hablamos en términos mistocológicos, en estas actitudes de protesta falta Lakshmi, la presencia de la armonía; lo contrario a Eris.

Lakshmi, citando la obra La Madre, de Sri Aurobindo, que en su momento ya prometí traducir y citar en cuatro posts diferentes: «es el milagro de la eterna belleza, un secreto inasible de armonías divinas, una persuasiva magia de una atracción y encante universales que atrae y agrupa cosas y fuerzas y seres y los obliga a encontrarse y unirse para que una dicha (Ananda) escondida juegue tras el velo y los convierta en sus ritmos y figuras. Este es el poder de Lakshmi y no hay un aspecto de la Divina energía (Shakti) que sea más atractivo al corazón de los seres corpóreos.

Maheshwari (La sabiduría) puede parecer demasiado grande y calma, y distante, para que la pequeñez de una criatura terrestre se le acerque o la contenga: Kali (la fuerza) demasiado certera y formidable para que su debilidad la soporte; pero todos se dirigen con dicha y anhelo hacia Lakshmi. Pues ella lanza el conjuro de la dulzura intoxicante de lo Divino: estar cerca de ella es una felicidad profunda y sentirla en el corazón es convertir la existencia en un rapto y una maravilla; la gracia, el encanto y la ternura fluyen de ella como la luz del sol y allí donde fija su maravillosa mirada o deja caer la belleza de su sonrisa el alma es tomada y cautivada y sumergida en las profundidades de una dicha insondable. Magnético, es el tacto de sus manos y su oculta y delicada influencia refina la mente, la vida y el cuerpo, y allí donde apoya sus pies se dirigen corrientes milagrosas de cautivador Ananda.

Y sin embargo no es fácil cumplir las exigencias de este Poder encantador o mantener su Presencia. La armonía y la belleza de la mente y el alma, la armonía y belleza de pensamientos y sentimientos, la armonía y belleza en cada acto y movimiento hacia el exterior, la armonía y belleza en la vida y alrededores; esta es la exigencia de Lakshmi. Donde hay afinidad a los ritmos de la dicha secreta del mundo y respuesta a la llamada de la belleza total y la concordia y unidad y el flujo satisfecho de muchas vidas dirigidas hacia lo Divino; en esa atmósfera ella reside y consiente. Pero todo lo que es feo y mal intencionado y bajo (base), todo lo que es pobre y sórdido y escuálido, todo lo que es brutal y áspero repele su llegada. Allí donde el amor y la belleza no están, o son reticentes a nacer, ella no viene, donde están desfigurados y mezclados con cosas más bajas ella se marcha pronto o se esfuerza muy poco en verter sus riquezas. Si se encuentra en los corazones de los hombres rodeada de egocentrismo, y odio, y maldad, y envidia, y lucha; si la traición y la avaricia y la ingratitud están mezcladas en el cáliz sagrado, si la pasión burda y el deseo poco refinado degradan la devoción en estos corazones la agraciada y bella Diosa no se quedará. Un disgusto divino la posee y se retira, pues no es alguien que insista o luche, o, tapándose la cara, espera que esta amarga y venenosa materia diabólica sea rechazada y desaparezca antes de que ella base de nuevo su feliz influencia. La yerma desnudez ascética y la aspereza no le son agradables, ni la supresión de las emociones profundas del corazón y la represión rígida de la participación del alma y la vida en la belleza. Pues es a través del amor y la belleza que ella pone sobre los hombres el yugo de lo Divino. La vida se convierte en su creación suprema, en una rica pieza de arte celestial, y toda la existencia en un poema de deleite sagrado; las riquezas del mundo se juntan y conciertan en pos de un orden supremo y hasta las cosas más simples y comunes se vuelven maravillosas por su intuición y unidad y el aliento de su espíritu. Cuando es admitida en el corazón eleva la sabiduría a pináculos de maravilla y le revela los secretos místicos de un éxtasis que supera todo conocimiento, que aúna la devoción con la atracción pasional de lo Divino, le enseña a la fuerza el poder del ritmo que mantiene el poderío de sus actos armonioso y medido y conjura sobre la perfección el encanto que la hace durar para siempre».

Los sabotajes culturales de los situacionistas fueron necesarios y representan momentos de punzante toma de conciencia, como los pequeños despertares que provocaba Andy Kaufman con sus provocaciones televisivas, pero nacen de la discordia y el rechazo. Creo que todo el que lea estas líneas entiende contra qué estaban resistiendo los situacionistas y qué rechazan. En la base apoyo sus creencias, pero creo también que es posible resistir lo mismo que resistían los situacionistas desde otro lugar. Invocando a Lakshmi en lugar de Eris.

En fin, lo importante para mí en este post son dos cosas. La primera tiene que ver con el enfoque que hace el biógrafo John Higgs de su estudio. A diferencia de otras biografías de artistas, en la suya John Higgs no habla de Bill Drummond y Jimmy Cauty, los creadores de The Klf, como dos iluminados incomprendidos, sino como hijos de su época. El biógrafo presenta el panorama cultural de fin del pasado milenio y sitúa en él a los dos activistas de la provocación como elementos movidos inconscientemente por el torrente de eventos que les tocó vivir y por la desintegración de muchas concepciones artísticas antes del cambio de milenio. Creo que este enfoque es el que ha producido en mí el pequeño despertar que me tiene tan intrigado los pasados días; porque yo tampoco sé exactamente por qué estoy haciendo este proyecto. No puedo apoyar mis decisiones de hacer una performance de 12 años y basarla en el Mahabharata con un manifiesto teórico sólido, solo confío en que las razones se expliquen a posteriori. Y en segundo lugar, leer este libro me ha recordado que la motivación de este blog es artística. Porque reconozco que momentos me he llegado a confundir, y pensar en el blog como un blog didáctico sobre el Mahabharata, con el subsiguiente estrés de sentir que no estoy haciendo un trabajo demasiado minucioso, y la lectura de esta biografía me ha reconectado con la motivación artística del proyecto. Lo que estoy haciendo, no lo tengo muy claro, me lo  explico a medida que va ocurriendo. ¿Por qué lo estoy haciendo? Por la misma razón que Drummond y Cauty quemaron todo su dinero: porque no podía ser de otra manera, porque tenían que hacerlo. La diferencia es que yo no quiero quemar nada, sino construir. Pido a la armonía de Lakshmi que guíe mi inspiración.

Biografía:

Higgs, John The Klf, Caos y Magia. La banda que quemó un millón de libras. Libros Walden, Madrid, 2016.

Kali

La misticología india describe la evolución histórica del universo como un proceso de sucesión cíclica de “eras cósmicas”, o yuga en sánscrito. El universo se crea perfecto con el inicio de la primera era y a continuación comienza a degradarse, a medida que se suceden las yuga, hasta la desintegración, para volver a renacer perfecto, y comenzar a degradarse… Así, infinitas veces. De manera que igualmente podemos decir que el universo vive un proceso interminable de degradación o que retorna eternamente hacia su renacer. Ambas afirmaciones serían ciertas.

Digo esto a modo de introducción porque hace unas semanas alguien me preguntó en un encuentro de narración, en la escuela de yoga Kaivalya de Barcelona, por qué esto es así, ¿por qué se degrada el universo eternamente? y me parece fascinante lo profunda que puede ser esta pregunta cuando entramos en ella a fondo. Es una pregunta que nos lleva a una de estas cuestiones de la vida que más que entender nos toca aceptar.

Cuando esta pregunta fue hecha contesté con una historia misticológica que me encanta sobre como Dharma, el dios que sostiene el orden del universo, le pegó una patada a su madrastra y esta le maldijo a cojear para siempre; y por eso el universo va perdiendo estabilidad eternamente. Esta puede ser una explicación simbólica, pero existen muchas otras maneras de contestar esta pregunta, sin llegar ni siquiera a entender realmente la cuestión de la eternidad. Está, por ejemplo, el concepto físico de entropía, que describe cómo un sistema en equilibrio tiende siempre a desordenarse para que sus partículas se reordenen en otros sistemas; o la descripción más poética que hace el filósofo romano Lucrecio en De Rerum Natura, cuando describe el universo como un océano infinito de átomos en movimiento libre: Algunos de estos átomos, en su libertad, se ordenan en sistemas estructurados. Pero estos sistemas atómicos ordenados siguen siendo atravesados por el resto de átomos libres que transitan por el universo. Los átomos extraños a una organización atómica, en su paso a través de la estructura van moviendo aquellos átomos con los que chocan y por tanto modificando progresivamente el orden establecido. Visto desde la misticología india, lo que sostiene la estructura atómica sería Vishnu (Vișnu) y la presencia que la desordena para que se puedan formar otras estructuras sería Shiva (Śiva). Dos maneras de referirse a dos polos de una misma existencia. Pero el tesoro de la misticología india está en enseñarnos a usar muchas maneras diferentes para hablar de un mismo misterio. Porque otra manera de explicar este mismo proceso de degradación y renacimiento es integrar a Vishnu y Shiva en la Gran Madre, que puede llamarse también Kali.

En la novela Kali’s Odiyya de Amarananda Bhairavan[1], se describe una secuencia de la infancia del autor en la que él mismo y su prima le preguntan a una mujer adulta por qué los espíritus del bosque los aterrorizan y la respuesta de ella sirve como síntesis clara de esta cuestión:

«Estos demonios nos horrorizan porque asociamos la oscuridad con el cese de toda actividad en el mundo de los vivos. Al final del día cósmico hay demasiado desorden en el universo. La Madre Kali asume su forma severa, arrasa el universo, que es suyo, y construye otro; igual que las amas de casa, cuando se acerca la noche, apartan los muebles y apagan los fuegos de la cocina. Ellas también limpian todo el hogar preparando el día nuevo.

Esta luz de la que hablamos es una forma diferente de luz. Es la luz del espíritu, es la luz del Dharma la que se ve ennegrecida durante el día universal. (…) Cuando el universo nace en su existencia primordial está lleno de amor, compasión, verdad y humildad. Estas son las cualidades del atman (ātman). Este atman está en todas partes y lo adoramos como Madre Kali. En vosotros dos [-El personaje adulto habla a los dos niños que la interrogan-] este atman vive como testigo, en lo más íntimo del centro de vuestro ser. El atman en vosotros es la misma Madre Kali. Siempre que estáis llenos de amor, compasión, y humildad, deberíais saber que vuestra mente se ha acercado al atman, o a la Luz de la Madre Kali. (…)

Teñida por la dualidad, la mente de la gente común ve el mal y el bien absoluto como dos extremos en competición. Establecen lo divino en el extremo bueno de las cosas, atribuyendo el bien absoluto a la Madre Divina y el mal absoluto a las Fuerzas de la Oscuridad. No consiguen comprender la inseparabilidad de los dos; que el bien y el mal son funcionamientos del mismo Absoluto Divino. Cuando crea y nutre el universo, Ella es la Madre Divina, la Kali de nuestro templo. Cuando destruye y asimila, Ella es la Kali de la Noche Oscura de la Disolución, la Kali del bosque.»

Este fragmento citado representa otra manera de nombrar la fuerza que mueve y es el universo en tanto a energía condensada en materia que se alimenta de sí misma. Y si continuamos por este camino, se dice que existen tres maneras de ser de La Madre, de las cuales podemos tener consciencia cuando sentimos en nuestro interior la Fuerza consciente que sostiene nuestra vida y el universo: Transcendente, como la fuerza original (Shakti) que se eleva sobre los mundos y conecta la creación al eterno misterio de lo inalcanzable. Universal, como gran fuerza cósmica, la Madre crea todos los seres que contiene y penetra, sostiene y conduce sus millones de fuerzas y procesos. Individual, cuando da cuerpo al poder de estos dos aspectos más vastos, vuelve la transcendencia y la universalidad seres vivos y cercanos y media entre la personalidad humana y la naturaleza.

El Mahabharata también es, entre otras cosas, una historia sobre la Gran Madre. El Mahabharata es el teatro de la Gran Madre. Determinando todo lo que va a ser en este universo, y en la evolución terrestre, según lo que ella ve y siente y derrama desde sí misma, ella se yergue sobre los Dioses y todos los Poderes y Personalidades de los Dioses se presentan ante ella para actuar y ella manda emanaciones de ellos hacia estos mundos inferiores para intervenir, gobernar, luchar y conquistar, guiar y hacer girar los ciclos: para dirigir las vías absolutas e individuales de sus fuerzas. Estas emanaciones son los personajes del Mahabharata y son las numerosas formas y personalidades Divinas por las que la humanidad la ha adorado a Ella bajo nombres diferentes, a través de las eras. Todas las escenas de la obra terrenal son como una obra de teatro arreglada, planeada y dirigida por ella con los Dioses cósmicos como asistentes y ella misma como actriz encubierta. Por el profundo y gran amor que tiene a sus criaturas ella ha consentido nacer para pasar a través de los portales del nacimiento que es la muerte y ha hecho suyos los dolores y penas de la creación, pues parece que solamente así puede elevarse a la Luz y la Dicha de la Verdad y la Vida continuada. Esto es lo que representa el holocausto de la materia; el sacrificio de la Gran Madre[2].

En la tradición india, sobretodo (pero no exclusivamente), se dividen los poderes de la madre en cuatro personalidades principales. Una es su calmada amplitud y sabiduría compasiva; compasión inextinguible y majestuosidad y grandeza que lo gobierna todo. Otra de sus personalidades da cuerpo a su poder de fuerza espléndida e irresistible pasión, su honor guerrero, su voluntad desbordante, su impetuosidad ágil y fuerza volcánica. Una tercera es vívida y dulce y que causa maravilla en el secreto profundo de su belleza, armonía y ritmo refinado, su intrincada y sutil opulencia, su persuasivo atractivo y gracia cautivadora.

El cuarto aspecto está equipado con su cercana y profunda capacidad de íntimo conocimiento y cuidadoso y preciso trabajo en su quieta y exacta perfección en todas las cosas.

Sabiduría, Fuerza, Armonía y Perfección son sus atributos, y estos poderes se manifiestan en forma humana y alinean con la divinidad aquellos que son capaces de abrir su naturaleza terrestre a la influencia viva y directa de la Madre.

Para el trabajo de creación del segundo espectáculo de esta performance de 12 años que es Respirar el Mahabharata estoy trabajando la voz de la mujer en el Mahabharata -cosa que ya he comentado en anteriores escritos- y en la estructura base del espectáculo que se está perfilando veo que me basaré en cuatro personajes femeninos que expresan su voz en el segundo libro del Mahabharata. Avanzo los nombres: Kunti, Amba, Draupadi (ḍraupaḍi) e Hidimba (Hidimbā), pero lo importante ahora no es recordar estos nombres sino compartir este proceso y centrarnos esta vez en Hidimba, que es quien representa mejor la energía de Kali. Y digo esto porque he relacionado cada uno de estos cuatro personajes con cada nombre de la gran diosa, a modo de guía creativa.

La Gran Madre puede tener cuatro nombres,  que corresponden a sus cuatro aspectos. Estos cuatro aspectos reciben también los nombres de las diosas Maheshwari (o Pārvatī), Mahakali (la gran Kālī), Mahalakshmi (la gran lakșmī) y Mahasaraswati (la gran Saraswatī). Los cuatro personajes femeninos que he escogido los he alineado con cada uno de estos aspectos:

La imperial Maheshwari es la poderosa y sabia cualidad que nos abre a la infinitud supramental y la vastedad cósmica; a la grandeza de la luz suprema, a la sala de los tesoros del conocimiento milagroso, al movimiento inmensurable de las fuerzas eternas de la Madre. El conocimiento es de su poder y su misión es construir nuestra alma y naturaleza hacia la Verdad. (Kunti)

Mahalakshmi representa el milagro de la belleza eterna, un secreto inalcanzable de las armonías divinas, la seductora magia del irresistible encanto universal y la atracción que junta cosas, fuerzas y seres y los obliga a encontrarse y unirse para que un infinito velado los convierta en sus ritmos y figuras. (Droupadi)

Mahasaraswati es el Poder de Ejecución de la Madre y su espíritu de perfección y orden. (Amba)

Mahakali, sin embargo, con cuyo nombre ha comenzado este escrito, tiene otra naturaleza.

No es la sabiduría sino la fuerza y la potencia su poder particular. Hay en ella una intensidad avasallante, una pasión poderosa para los logros, una avalancha de violencia divina que destroza todo límite y obstáculo. Toda su divinidad salta hacia fuera en el esplendor de la acción tempestuosa; existe para la agilidad, para los procesos de efectividad inmediata, el golpe rápido y directo, el asalto frontal que se lleva todo por delante. Su cara es terrible para los demonios (Asura), peligrosa y despiadada su actitud con los que odian a la Divinidad, pues es Guerrera de los Mundos y nunca se achica en la batalla. Intolerante con la imperfección, es ruda con todo lo que es obstinadamente ignorante y opaco; su furia es inmediata y extrema contra el engaño, la falsedad y la maldad; la mala voluntad es aplastada al instante por su azote. La indiferencia, la negligencia y la vagancia en el trabajo divino no las puede soportar y despierta de golpe, con un gran dolor si es necesario, al adormecido que pierde el tiempo. Los impulsos que son veloces, directos y sinceros, los movimientos que son incondicionales y absolutos, la aspiración que se eleva como la llama, son los movimientos de Mahakali. Su espíritu es indomable, su visión y voluntad son elevadas y abiertas de miras como el vuelo de un águila, sus pies transitan veloces el sendero ascendente y sus brazos están abiertos para golpear y salvar. Pues ella también es la Madre y su amor es tan intenso como su furia y tiene una bondad profunda y apasionada. Cuando se le permite intervenir con su fuerza, en un momento los obstáculos que inmovilizan, o los enemigos que acechan al buscador, se vuelven objetos rotos y sin consistencia. Su rabia es terrible y hostil y la vehemencia de su presión dolorosa para el débil y el tímido; pero es querida y adorada por el grande, el fuerte y el noble, pues él siente que sus golpes amoldan lo que es rebelde en su materia en fuerza y verdad perfecta, amartilla recto lo que es retorcido y perverso y expele lo que es impuro o defectuoso. Lo que ella hace en un día podría haber tomado siglos; sin ella el infinito (ānanda) sería extenso y serio o blando y dulce, y precioso, pero se perdería la dicha llameante de sus más absolutas intensidades. Al conocimiento le da una fuerza conquistadora, a la belleza y la armonía les da un creciente movimiento e imparte al trabajo lento y difícil tras la perfección un ímpetu que multiplica el poder y acorta el camino. Nada la puede satisfacer que se quede corto de los éxtasis sublimes, las supremas alturas, las más nobles aspiraciones, las vistas más amplias. Por tanto está con ella la fuerza victoriosa de la Divinidad y es por la gracia de su fuego y pasión, y velocidad, que el gran logro puede hacerse ahora antes que después.

Yo relaciono el personaje de Hidimba con este aspecto de la Gran Madre, Hidimba es una Rakshasa (Rākșasa), un ogro del bosque que huele a los protagonistas cuando caminan por su floresta y se dirige a ellos para matarlos. Hidimba vive en la espesura con su hermano y cuando este huele a los humanos que lo transitan se le hace la boca agua y manda a su hermana para que los mate y le traiga sus cuerpos. Pero cuando Hidimba ve a Bhima, el tercero entre los cinco hermanos protagonistas del Mahabharata, se enamora:

«Este hombre moreno, de brazos poderosos y mirada profunda es el marido adecuado para mí; no obedeceré los crueles órdenes de mi hermano. El amor de una esposa es más fuerte que el afecto por un hermano. Si mato a este hombre el placer de mi hermano y el mío será satisfecho por un instante, pero si no lo mato mi recompensa será eterna.»

Hidimba puede tomar la forma que quiere, así que se acerca al campamento en la forma humana de una mujer atractiva como una enredadera adornada con joyas hechas de luz. Hidimba confiesa la motivación original con la que se había acercado al campamento y confiesa su enamoramiento. «Por favor haz lo que sea apropiado para mí. Mi mente y cuerpo están derrotados por el deseo. Deseo hacerte mío. Hazme tuya. Te salvaré de los Rakshasa y viviremos en la seguridad de las montañas. Puedo viajar por el cielo e ir a donde me apetece. Conmigo encontrarás placer incomparable en estos lugares.»

El primer punto que remarca la historia es que el héroe no requiere la ayuda de Hidimba para vencer a su hermano rakshasa. Primero lo declara el héroe con palabras y después lo demuestra, matando el malvado ogro con las manos desnudas. Durante la pelea los hermanos y la madre del héroe se despiertan, y «se asombran ante la belleza divina de Hidimba».

«El gran bosque que ves, azul como las nubes del monzón, es el hábitat de mi hermano y yo. Soy la hermana del señor de los Rakshasa. (…) Bajo la influencia del deseo enloquecedor he caído bajo el hechizo de tu hijo, [explica Hidimba a la madre del héroe], por tanto lo elijo como esposo. He intentado controlar mi pasión, pero no he podido.»

Todos continúan su huida hasta la ciudad más cercana, seguidos por Hidimba.

Saludando respetuosamente a la madre de los héroes, Hidimba dice: «Honorable señora, tú estás familiarizada con las convulsiones que las mujeres sufrimos a causa del deseo invisible. Afortunada señora, yo estoy sufriendo estos dolores por tu hijo. He sufrido mucho esperando la noche [se entiende que Hidimba los ha estado siguiendo todo el día] pero ahora que la hora ha llegado espero mi felicidad. He abandonado mis amigos, mis parientes y el camino que se me había designado. He elegido a tu hijo, tigre entre los hombres, como marido. Ilustre señora, ¿será la elección de una mujer rechazada a causa de su manera de hablar? Tanto si me consideras estúpida comoo leal a ti, por favor, úneme con tu hijo, mi marido. Permíteme ir donde deseo, llevándome a este semi-dios tuyo. Te prometo que lo devolveré a este mismo lugar. Siempre que pienses en mí vendré a ti inmediatamente y me llevaré a estos toros entre los hombres sobre los hombros, sobre pastizales y terrenos difíciles, allí donde queráis ir. Por favor compadécete de mí y deja que tu hijo me haga el amor. Lo que preserva la vida es sagrado y por tanto lo que otorga la vida es sagrado. Los medios por los que esto se lleva a cabo nunca pueden ser condenados.» (Mahabharata, Hidimba-Vadha Parva)

 

Cierro aquí este escrito porque ya se está alargando mucho y considero mi objetivo con él cumplido. Lo que quería era presentar el estado del trabajo de creación del segundo encuentro de narración de Respirar el Mahabharata, planeado para el próximo 12 de Diciembre de 2017, y aprovechar para presentar el personaje de Hidimba y una descripción de Kali.

En adelante pienso presentar los otros tres personajes femeninos que he elegido y la continuación de traducción de la explicación que Aurobindo hace de las  cuatro cualidades de la Diosa.

[1] Kali’s Odiyya A Shaman’s True Story of Initiation, Amarananda Bhairavan, Pilgrims Publishing, India, 2000.

[2] Todas las descripciones de La Madre,  y la de sus poderes, son una traducción adaptada del texto de Aurobindo sobre La Madre publicado por la editorial del Ashram de Shri Aurobindo en Pondicherry: Sri Aurobindo, The Mother, Sri Aurobindo Ashram Pondicherry, 2013. – (El uso de mayúsculas también es de Aurobindo).

Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

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