La derrota real

El vencedor dejó entonces al vencido a solas. Y el perdedor, volvió lentamente a su ciudad, junto a los componentes de su ejército, con la mirada caída por el peso de la vergüenza. En el camino pasaron por un lugar con agua, cubierto de yerba excelente. Allí acamparon, por orden, los elefantes, caballos, carros eSigue leyendo «La derrota real»